El Rompeolas

L'Escullera

PASEO DE LA ESCOLLERA

DIC-FINALEl dique de Levante, la Rambla del Puerto
Hace más de 200 años, la sociedad tarraconense, aprovechando una época de bonanza económica, hizo una apuesta decidida por restablecer la actividad portuaria iniciando la construcción de lo que debía ser el puerto moderno.

Los proyectos de Juan Ruiz de Apodaca y de Joan Smith aprovecharon los restos romanos y medievales que existían y establecieron las bases del puerto actual, partiendo de un eje principal: el dique de Levante.

El Dique de Levante, principal construcción de abrigo y de protección del Puerto de Tarragona se fue construyendo, piedra tras piedra, extraídas de la cantera de Pons de Icart con la fuerza de los presidiarios confinados a la ciudad. El material se transportaba hasta el muelle con carros estirados por bueyes y mulas; las grandes piedras, pero, eran trasladadas por el “burro”, plataforma de madera que se movía resbalando sobre rodillos. Años más tarde, se utilizó el tranvía que desde la cantera transportaba los grandes bloques hasta el muelle pasando por la plaza de los Carros.

En el siglo XIX destaca el empujón dado por el ingeniero Saturnino Bellido, artífice de la construcción del Muelle de Costa, y también de la prolongación del dique de Levante que el año 1849 tenía ya 1.064 metros de largo.

A comienzos del siglo XX, la maquinaria se fue imponiendo como medio de carga y descarga de mercancías, pero también para la construcción; así, la grúa Titán con capacidad de hasta 20 toneladas se instaló en el dique de Levante para sus obras de prolongación hasta el año 1918 .

FONS-COHESIO

En esta magnífica obra que se adentra en el mar, dando protección y cobijo a los muelles interiores y a los barcos anclados al Puerto, se colocaba un faro a su extremo para indicar a los barcos la entrada a la dársena. En los primeros años, esta construcción era de madera y se podía trasladar según las necesidades de crecimiento de la obra; más tarde, ya en el siglo XX, se construyó una de obra que actualmente resta como testigo en medio del muelle de Aragón. En los años 80 se trasladó desde la Punta de la Banya del delta del Ebro, a Tarragona, el faro de hierro construido entre 1861 y 1864, donde fue restaurado, aconteciendo un punto de referencia dentro el Puerto.

La última ampliación del Dique de Levante finalizó el año 2007 consiguiendo los 4.850 metros de largura actuales que han permitido no sólo el crecimiento de la infraestructura portuaria por aquella banda, con la proyección de nuevos espacios terrestres, sino también que haya acontecido para los tarraconenses un espacio urbano donde poder hacer varias actividades: desde un paseo tranquilo para contemplar la actividad portuaria, a una ruta cultural con diferentes puntos de interés: la torre-reloj del Puerto, el punto geodésico, el faro del muelle de Aragón y el faro de la Banya; un circuito en bicicleta por el carril habilitado, patinaje, running o incluso submarinismo en el parque subacuático de la Sociedad de Exploraciones Submarinas.

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